Federicafernadezz's Blog

julio 26, 2012

Cosas de la vida

Filed under: Federica Passion — federicafernadezz @ 2:04 am
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Mi marido el marqués, era de esos individuos que cuando ven un culo de señora se les paraba el pensamiento. Pero no vayáis a creer que se volvía loco por unas nalgas prietas y bien formadas, no el le importaba un bledo la estética.
Muchas veces lo vi perder el sentido y la compostura detrás de una de esas nalgas que podían ser la inspiración de Botero. Unas nalgas de bull negre, como diría mi madre. Unos Botillos empaquetados en Denim con aspecto de neopreno.

Por eso decidí demostrarle que en esa especial religión de los adoradores de nalgas no valía solo la fe. También eran necesarias las buenas obras.

Era un día del verano pasado, nos hallábamos en una capital de provincia, una de tantas y después de visitar la ciudad, terminamos casi sin saber como en un sitio próximo al mercado.
Había una cervecería cafetería, de esas con pretensiones. Eso que suele haber en los pueblos y no tan pueblos de España con nombres como Gambrinus, Imperia, Tivoli. Y que luego en su interior tienen el aire de coristona añosa. Algo queda de la antigua facha de oropel viejo de muebles de otros fastos de skay con lifting imposible y moqueta con archivo de polvos de lejanos fastos…

Uf como se nota que leo, si me ve el marques desde el otro barrio. Se alegrará de ver como mejora mi expresión escrita que decía el. Pero a lo que vamos tuerta. Que delante de nosotros entró en el establecimiento una jai con un pantalón ceñio casi un leotardo con unas posaderas mofletudas y bailonas y el marques que se me “para”, casi pierde el aliento.
No pusimos al fondo de la sala y gachí en la barra, a mi con verla en la barra me bastó para saber de que iba la cosa.
Así que le dije: Esta es puteteta, que decimos en Cataluña,
¿Quieres decir? I tant ¿Qué te juegas que se encama con los dos por un regalo?
Dicho y hecho me acerque a la barra con la escusa de pedir un café mas me puse a su lado. En ese momento ella bromeaba con un cliente sobre el largo de sus tacones -que era dicho sea de paso inexistente-.
Para que me voy a poner mas tacón decía Si mi marido es pequeño…
En los ojos del cliente se adivinó una contestación grosera que ni siquiera se atrevió a pronunciar. Era el triunfo de la hembra codiciada pero al mismo tiempo acojonando digo azarando a los cazadores que en este caso no pasaban de ojeadores.
Esperé un poco más el tiempo de disolver el azúcar en el café y ponerlo en un vaso grande con hielo. Entre tanto había habido un fuego cruzado salvas mas que otra cosa entre el camarero el cliente y la chica. Hice el gesto de pagar, procuré que mi monedero mostrase sus entrañas sustanciosa y plena. Al recoger el cambio torpe de mi derramé el café que me quedaba en el vaso sobre la barra con tan mala suerte que unas gotas cayeron sobre su blusa.
Oh cuanto lo siento dije… espera lo limpiaré tiene azúcar no no por favor no te molestes se lava muy bien…
no no insistí lo suficientemente próxima como para sentir el calor de su cuerpo.
Que no que da igual vivo aquí cerca subo lo meto en la lavadora y ya está. Mujer yo…
Bueno si es así pero no quisiera estropearte la tarde…
No aun me quedan dos horas de trabajo
Mira mi marido y yo estamos en el hotel Ayre ven a tomar algo con nosotros, mas tarde, estaremos en la cafetería ¿Te parece bien a las 6?
Mi mirada dejo muy claro las intenciones.
Volví con el marqués, ¿Qué ha pasado preguntó? Nada haremos un trío dentro de tres horas ¿Te parece bien?
Puso una cara de asombro que aun la recuerdo.
Fiel a la idea que me había hecho de ella dos horas justas mas tarde mamen apareció en nuestro hotel. Hicieron falta muy pocas palabras para que aceptara subir a jugar a la habitación. Tenía un cuerpo esplendido, al acariciarla vi bajo sus senos vi la sombra de una tenue cicatriz. ¡Vaya llevaba implantes de silicona! También entendí por su reacción que probablemente aun no había recobrado la sensibilidad en el pecho, algo muy común después de esa cirugía. En fin resignación… me quedaría sin lo que mas me gusta de las chicas… Me levanté y me fui a mi habitación, no sin antes, dejar junto a su bolso un pañuelo con una randa de encaje de bolillos que había comprado para mi esa misma mañana. Y discretamente entre sus pliegues un billete de 500 €.
A la mañana siguiente estaba yo en el bufé del desayuno, cuando apareció Manuel casi arrastrando los pies. Con cara de fatiga, se acerco hasta la mesa la camarera le preguntó.
¿Tomará café el señor?
Francés perdón americano quiero decir.
Así que Francés dije yo. Por toda respuesta al añadió un soberbio. Me alegro.
Ah dejo su tarjeta y me pasó una tarjeta algo mas grande de las de visita en que se leía.
Delegación del Gobierno de en Señora Carmen S.R.
¡Oh! Que sorpresa abajo sobre un teléfono que decía directo se podía leer escrito a mano Mamen.
No volvimos a hablar del tema, nuestro periplo duró un par de días mas y en el tornaviaje volvimos a pasar por la ciudad. Conducía yo el coche y Manuel al acercarnos al la urbe tomó el móvil sacó la tarjetita y marcó el número.
¿Mamen? Le oí preguntar. Si soy yo quien me habla, soy Manuel, te acuerdas del francés del jueves pasado. Que francés, yo no he recibido a nadie de esa nacionalidad. No tonta lo otro… ¿Con quien hablo? Con Manuel ¿Tu eres mamen? Me recuerdas de la otra noche en el hotel Ayre. Silencio… a ver yo soy Carmen Santa… delegada del gobierno autónomo muy pocas personas tienen este número y pocas también me llaman mamen. Ningún Manuel que yo recuerde ahora ¿Eres Paco? ¡No Manuel! ¡Señor creo que se confunde! Y colgó. Que Chasco, la voz no era la de ella seguro, alguien se hizo pasar por la delegada del gobierno autónomo allí. Que desvergüenza.
Porque tu tampoco eres el marques eres mi profesor de tenis. Dije riendo.
Oye tu crees que la delegada esa se lo hace con paco. Solté tal carcajada que tuve que parar en el arcén.
En fin son cosas de la vida…
Vuestra Fedrica.

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