Federicafernadezz's Blog

mayo 11, 2010

Plimel cuento del cuadelno

Filed under: Federica Passion — federicafernadezz @ 8:04 pm

Este es de mai cleo.

Hubo una vez en lo mas alto de un país montañoso al pie de una de sus montañas mas imponentes un monasterio budista.
Nadie sabía muy bien, como habían conseguido los monjes, hacer habitable ese trozo de roca. Pero lo cierto es que de todos los habitantes de la zona no había ninguno que recordara cuando llegaron. Los mas ancianos, siempre tenían muy claro que en su familia se hablaba de los monjes desde muchas generaciones.

Era normal oír cosas como: El abuelo del abuelo de mi abuelo ya llevaba cargas de leña para los monjes. Así todas las familias tenían antepasados, que habían mantenido relaciones con los monjes. Algunas familias, tenían como privilegio llevar una especie de medalla; que según se interpretaba por los montañeses era el equivalente a un contrato perpetuo. Se podía leer algo así como los choznos de los choznos de tus choznos serán proveedores de mi casa y el sello del primer lama Lobsang Khedrubp.

Esas medallas, eran signo de distinción y nobleza. Y solía decirse, que solo aquellas familias que tenían el privilegio de usarlo, se les consideraba aptos para que entre los suyos, se reencarnasen los grandes maestros.

Aunque en realidad, se sabía; que no era así. Que muchas veces los maestros, se reencarnaban en hijos de familias pobres y sin ninguna relación con el monasterio.

Pero bueno, los hombres son así de pretenciosos, hasta en lo mas alto de las montañas. Pues bien todas la familias y todos los servidores no percibían nada por lo que aportaban al monasterio. Solo una vez al año en la fiesta del Loto Añil un representante de cada familia era bañado por los monjes en el estanque de los lotos. Después eran bendecidos con un hisopo de flores lo que en creencia común les proporcionaba salud bienestar y fortuna hasta el próximo año.

Lo cierto es los accidentes, la enfermedad y el infortunio se cebaban por igual entre los principales que entre los más humildes.

Al final, sucedió que las familias distinguidas, comenzaron a establecer enlaces entre ellos y sus opiniones fueron poco a poco adquiriendo un marchamo de prudencia y solvencia totalmente falso.
Los productos que estas familias consumían, comenzaron a ser considerados como lo mejor del mundo. Sus opiniones eran ley y hay del que se atreviese a contradecir a alguno de sus miembros era considerado antisocial. Por contra los pobres no tenían opinión.

Este estado de cosas dio origen a que un día un rico se hiciese paladín de los pobres. Comenzaron los enfrentamientos de familias en cierto modo a la guerra.

Al final, toda la región padeció hambre y sin saber bien porque se colapsó.

En esos tiempos oscuros un joven del fondo del valle fue identificado como la reencarnación del primer maestro.
Pasada la iniciación llego el momento de acceder a la suprema sabiduría. El gran lama le preguntó ¿Ya estas preparado para volver ejercer tu saber? Océano de conocimiento.

El joven contestó si, creo que si, es siempre lo mismo. Durante los tiempos de esplendor del monasterio somos los monjes los que repartimos lo que le sobra a los ricos y que nos dan como limosna. Luego mas tarde alguno de los grupos de notables quiere ocupar el puesto de los monjes pero haciéndose pagar a precio de oro sus servicios contratando amigos con el mismo fin, el robo y el expolio se extiende por el país. Todos hablan de la bondad de sus gestos pero ninguno siembra casi nadie cosecha y muchos quieren medrar.
Ya lo había vivido otras veces. Lo que me preocupa es que a pesar de los sucesivos fracasos todos los que desean el poder se refieren a la memoria de lo bien que lo hicieron sus abuelos. Lo malos que eran los abuelos de los otros.

¿Y que piensas hacer? le preguntó el gran lama. A lo que el joven contestó: Nada, las guerras de orgullo, las miserias de los que “trabajan para otros” sangrando la economía solo se curan con hambre.

O. P. 1958

Anuncios

3 comentarios »

  1. Un discípulo le preguntó a su maestro:
    – “Los textos dicen que hasta las hierbas y los árboles alcanzan la iluminación. ¿Cómo es eso posible?.”
    – “¿Qué sentido tiene discutir si las hierbas y los árboles alcanzan la iluminación? -replicó el maestro. Lo importante es si tú la alcanzas.

    Dime, querida Federica, ¿de verdad crees todo lo que cuentan las escrituras, o piensas que son cuentos “chinos”?.

    Por cierto, hoy tu escritura resplandece. ¿Te has iluminado o le has dado al corrector?.

    Besos, mi querida amiga.

    Comentario por aniki — mayo 11, 2010 @ 10:46 pm

  2. En las tribus polinésicas, los habitantes entregaban casi todo al Jefe Protector, que una vez al año hacía una gran bacanal con parte de los bienes que había recibido de todos los subditos. Invitaban a las tribus vecinas a que acudiesen. Cada tribu hacía lo mismo. Cada tribu competía porque su Jefe Protector diera el mejor banquete, con lo que finalizado el fiestorro, se afanaban en entregarle más cosas al Jefe Protector para que al año siguiente pudiera dar un fiestón mucho mayor y superar al que dieran otras tribus.

    Comentario por Bucan — mayo 11, 2010 @ 11:20 pm

  3. Cuando colto y apego los cuentos de que me copia Darío del cuadeno de mami. No me salen esos gusanicos rojos debajo de las palavras. Un día aniki mesplico como funsiona pero aun no lintedido bien. me lo tendrás que contal otra ves.
    Federica

    Comentario por federicafernadezz — mayo 12, 2010 @ 4:21 am


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: